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Y.U.R.G.S. -Epílogo-

Dos años después.
Los pasos resonaban en todo aquel desierto pasillo como si una legión de soldados estuviera dentro del castillo. La luna se alzaba en el cielo, resplandeciendo y brindando una fría luz a todo el reino. Hacía buena temperatura en el exterior, pues se acercaba el verano, a pesar de que un molesto viento se había levantado desde el anochecer y había arremetido contra la piedra del castillo. Se oyó un grito. De nuevo comenzaron los pasos nerviosos, recorriendo el pasillo mientas el silbido del aire trataba de amortiguar aquel sonido. Aquella persona estaba alterada, movía las manos continuamente y murmuraba cosas inteligibles por lo bajo, como hablando un idioma extraño para sí misma. Cinco segundos más tarde, se volvió a quedar parada frente a las puertas dobles de madera que estaban flanqueadas por dos grandes antorchas de piedra. El nerviosismo le hacía sudar más que el calor que desprendía el propio fuego. Un segundo alarido de dolor llegó hasta sus oídos.

Y.U.G.R.S. -P.6-

Resonó en el aire un nuevo relinche de caballos, descendieron y entraron en la cueva. Cinco enviados del reino nephilim habían dejado a sus monturas negra en la entrada de la cueva y se abrían paso al interior con sus armas desenvainadas y sus atuendos grises típicos de aquella región. Arrasaron a todos los ogros sin que ellos tuviesen ninguna oportunidad de revancha.
-¡¡Asch!!- La voz de Shenia se oía al fondo de aquel pasillo mientras el chico la seguía, corriendo todo lo rápido que podia correr. La princesa trataba de soltarse de aquel estúpido ogro, pero él tiraba con fuerza, rasgando su ropa con cada tirón. Asch seguía la voz y los forcejeos, apretando los dientes impotente pues pensaba que no podría llegar a tiempo. Mientras corría cargó su trabuco y apuntó con él hacia la cabeza de aquel ogro, sin embargo, este esquivó el disparo y sacó una extraña y brillante piedra, cuyo resplandor cegó por un momento al principe, que cayó al suelo y cubrió su rostro con el antebrazo. El gran ogro que tenía sujeto a la muchacha aprovechó el momento y alzó su maza para darle, Asch trató de rodar para esquivarlo pero su cuerpo se fue convirtiendo en piedra lentamente hasta cubrirlo a él entero.
La situación ya le era familiar, iba a ser aplastado por aquella maza y no podría hacer nada, no tenía escapatoria, el mazo se acercaba rápidamente a él cuando se oyó un fuerte grito detrás del muchacho.
-¡¡Por YURGS!!- Glaiss saltó por encima de su amigo, apartó la maza de la trayectoria y, con su espada, atravesó al ogro, acabando con su vida. Así, la princesa quedó liberada y Asch salvó su vida, sin embargo, Shenia había quedado totalmente paralizada por el shock de ver a su prometido, su salvador, convertirse en piedra.

-Princesa, ¿estáis bien?-Glaiss se acercó a ella y le puso las manos en los hombros, pero ella no le hizo el menor caso, le apartó y corrió hacia Asch, cayendo de rodillas junto a él y le abrazó.
-¡Asch! ¡Asch! ¡Asch!- Gritaba la chica moviendo todo lo que podía al muchacho pero no obtuvo respuesta alguna. El elfo se acercó silencioso a la pareja, puso una mano en el hombro de ella y la apretó en un gesto de cariño, mientras cerraba el puño y hacia fuerza sin mediar palabra con la chica.
Del oscuro pasillo apareció uno de los nephilims que habían llegado, su piel era oscura, sus ojos marrones y llevaba el pelo corto y de un intenso color negro. Era alto y de constitución fuerte. Se acercó a la piedra que abrazaba Shenia, al Asch petrificado, se agachó y lo tocó con los dedos.
-Príncipe Asch, heredero de Guniver...-Se separó y se levantó, miró a ambos y estos le devolvieron la mirada. El nephilim les sonrió, sereno.- Soy Drank, príncipe de los Nephilims y miembro de la corte de YURGS-.
Sus facciones indicaban que era incluso más mayor que Asch, pero era extraño, pues no habían anunciado el nacimiento de ningún miembro de la realeza nephilim.
-Que sepamos, los reyes nephilims no tienen descendencia.- Dijo Glaiss poniéndose tenso junto a Shenia, quien se aferraba más a la piedra.
Drank se fijó en el dolor y la desesperación que transmitían los ojos de la princesa, se agachó en frente de ella y cogió un mechón de su pelo rosado, dio un leve tirón y lo acarició. Glaiss le observó atento a cualquier movimiento suyo.
-Lo amais, ¿verdad? -Jugueteó con el mechón hasta formar un pequeño corazón de pelo y lo posó en la cabeza del petrificado Asch. Shenia se limitó ha asentir- Pues llora, llora por todo el amor que sientes por él, llora porque está convertido en piedra, llora porque no puedes hacer nada por él, llora porque tu tienes la culpa... -.
Shenia le miraba, sus lágrimas se acumulaban en sus ojos y caían por sus mejillas. Se abrazó con fuerza a la piedra y dejó que las lágrimas la bañasen. Poco a poco, se fueron formando grietas en la superficie que se hacían más grandes a medida que la princesa le apretaba más.
-¡Basta! -Gritó Glaiss al ver la escena, apretó la mano en el hombro de la chica.
-¡Silencio! -Respondió Drank. Volvió la vista a la princesa- Ahora despídete, porque no se puede hacer nada, le has perdido... -Se levantó y se apartó.
La chica puso la frente contra la fría piedra y susurró muy bajo, todavía llorando- Te amo... -Cerró los ojos y le besó delicadamente en los labios como despedida.
Las grietas se extendieron y la piedra se resquebrajó, haciendo que se cayesen los trozos y la prisión del muchachó desapareció, dejando verle.
Los labios de ambos príncipes se juntaron y se fundieron. Las lágrimas humedecieron el rostro del muchacho e hicieron que la consciencia de Asch volviese, notó el calor del cuerpo de Shenia junto a él y la desesperación con la que le besaba.
-Como pensaba, magia barata, un simple e intenso sentimiento de amor y desaparece.-Puso las manos en su cintura y volvió a sonreir, mirándoles. Glaiss le miró impresionado.- Bienvenido a nuestro mundo, príncipe Asch. Soy Drank.
Asch se apartó nervioso de Shenia, separándola de él con cierta brusquedad. Se alejó de ella, quien le sonreía alegre aún con lágrimas en los ojos, y miró hacia el chico.- Me acuerdo de ti, eres el príncipe de los nephilims -Le sonrió de lado y se levantó, evitando mirar a la princesa. Se veía en su mirada que estaba triste, pues no la había salvado. Había sido un inútil y sentía que la había defraudado. Se limpió la ropa y les miró a todos, aunque casi evitó la mirada confusa de Shenia.- Me vuelvo a casa- Se giró y se fue de allí rápidamente sin mirar atrás.
Los tres herederos se quedaron en silencio contemplándole, Shenia no entendía nada y se limpió las lágrimas con las mangas. Glaiss a su lado la abrazó, serio, mirando con cierto enfado a su amigo.
-Terminemos con esto...- Dijo Drank. Glaiss asintió y suspiró, acariciando la espalda de Shenia para calmarla viendo como su compañero se iba corriendo, internándose en la oscuridad...abandonándoles.
Escrito y publicado por: Asch Redfield
Co-escrito por: Gaia Lowry

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