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Ilusionist Rose -Cap. 11-

Contuvo la respiración. Sentía cómo la cabeza le daba vueltas y le subía la bilis por el esófago. Lentamente, bajó el arma y dejó que le resbalara de las manos hasta chocar contra el suelo. Hacía un año que no veía a su madre y encontrársela allí era lo último que se esperaba. Sintió cómo la garganta se le secaba y le costaba articular palabra. Su madre, con una preciosa sonrisa en los labios, se fue acercando a ella y la envolvió en sus brazos.
-Oh, mi niña, cuántos tiempo sin verte, sin saber de ti. Cada día tu querido padre y yo rezábamos para que estuvieras bien y cuidaran de ti. –Sus manos acariciaron la espalda de Ellie.- Te he echado de menos.
-¿M-mamá? –Susurró. Tenía los ojos abiertos de par en par. Las manos le temblaban. Estaba totalmente en shock, era incapaz de moverse. Tuvo que obligar a sus músculos a reaccionar. Alzó las manos y apartó los brazos de su madre para dar un paso hacia atrás y mirar fijamente sus ojos.- ¿Qué estás haciendo aquí? No… no deberías estar aquí. –Su voz temblaba. Retrocedió hasta apoyar la espalda contra el tanque en dónde Steve estaba sumergido.

-Cielo, cielo, cielo, relájate. Te estás poniendo nerviosa y cuándo te pones nerviosa hiperventilas. –Soltó una pequeña risa y se acercó. El gato de la muchacha le cortó el paso y comenzó a bufar, erizando todo su pelaje. La madre de la ilusionista bajó su azulada mirada hacia el felino, frunció el ceño y su expresión se volvió dura. Se agachó y lo agarró del pellejo para levantarlo.- Nunca me han gustado los animales. –Lanzó al pequeño animal contra una pared justo antes de que  Ellie soltara un grito. Su madre le agarró del cuello y la pegó contra el cristal del tanque.- Silencio, pequeña, no es así cómo te he educado. –Ellie trató de soltarse pero la mano de su madre ejercía cada vez más presión.- Como veo que has olvidado tus modales, tendré que hacerlo por las malas. –Con la mano izquierda, sacó del bolsillo de su chaqueta una jeringuilla y le clavó la aguja en el cuello.
Se quedó sin respiración, los ojos se le cerraban involuntariamente aunque trataba por todos los medios de impedirlo. La cabeza comenzó a darle vueltas, estaba mareada y confusa. ¿Le había inyectado un somnífero? Sus movimientos dejaron de tener fuerza y sus piernas flaqueaban. Sus ojos contemplaron el rostro de su madre antes de que se le nublara la vista y todo fuera negro.

La voz de Ellie había desaparecido del auricular aunque G-Host se negaba a aceptarlo. Probaba y probaba una y otra vez, pero era en vano. Se pasó las manos por el cabello y sus ojos, preocupados, miraron a Kevin fijamente.
-Tienes que encontrarla, G-Host. No podemos dejarla a su merced, sabes perfectamente qué va a pasar.
El oráculo cerró los ojos con fuerza y trató de calmarse, la escarificación de su rostro comenzó a iluminarse con un tono azulado y su mente recorrió las imágenes de un posible futuro, sin embargo, algo raro veía en él. Aquellos quienes aparecían no parecían reales, sus acciones estaban programadas. Sólo una figura estaba borrosa, trató de concentrarse en ella para saber quién era. Sintió un pinchazo en el corazón y abrió los ojos de golpe. La luz se apagó de repente.
-Me han echado, no he podido vislumbrar ningún futuro posible para Ellie, sólo uno que no parece real. Era demasiado… bueno. –Soltó un suspiro. Si no podía saber qué era lo que le esperaba a la pequeña ilusionista era demasiado tarde para ayudarla. Fijó su mirada en el suelo. Mantenía los puños apretados contra los costados y trataba de trazar un plan. Se pasó la lengua por los labios antes de alzar la cabeza para mirar de nuevo a su compañero.- Debemos salir de aquí. –Kev abrió la boca para protestar, pero G-Host negó con la cabeza.- Está en su poder.
Después de equiparse, tener cargadas las armas y concienciarse, salieron corriendo de la sala. Su próximo objetivo sería encontrar a Jessica, presa en alguna parte.
Sin embargo, la bruja poseía sus propias armas. Después de haber sido trasladada y encadenada, se las había ingeniado para seducir a uno de los guardias. El pobre hombre yacía muerto a los pies de la bruja mientras ésta soltaba la última cadena que sujetaba su cuerpo. Una vez liberada, saltó al suelo y se colocó sus atuendos, rasgados y manchados, antes de despojar al guardia de todo lo necesario para escapar, además de un juego de llaves. Salió corriendo de la sala, dispuesta a encontrar a sus compañeros.
Recorrió los pasillos rápidamente, tratando de hacer el menor ruido posible. Parecía que no había ningún guardia, al menos vivo, en aquel nivel, por lo que debían de haber reforzado la seguridad en la planta en dónde se encontraba Steve. Unos pasos retumbaron al final del pasillo y la bruja se ocultó tras una pared. Sacó de su bota una pequeña daga y jugó con ella mientras los pasos se acercaban. Respiró hondo y se preparó. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, la chica se lanzó contra uno de ellos, pero éste le agarró del brazo para ponerla contra la pared mientras se lo retorcía.
-Menudo recibimiento. –Dijo G-Host con una sonrisa. Soltó a Jessica, que se dio la vuelta y guardó la daga.
-Tardabas demasiado. –Se lanzó sobre él y éste la abrazó con fuerza. Tras unos segundos, se soltaron.
-Debemos rescatar a Steve e irnos.
-Espera, G-Host, tienen a Angelica. –Kev tragó saliva.- ¿Puedes saber dónde está? No pienso irme sin ella.
La escarificación de G-Host comenzó a brillar, éste asintió y cerró los ojos.

El mareo y las náuseas habían desaparecido, estaba volviendo en sí. Sintió un ligero dolor en la garganta  y tosió varias veces antes de abrir los ojos. La sala en la que se encontraba era blanca y amplia, no había ni ventanas ni espejos, sólo la camilla en la que estaba tumbada. Trató de incorporarse cuándo se dio cuenta de que tenía las muñecas atadas a la camilla. Tiró y tiró para soltarse pero era inútil.
-Cariño, te vas a hacer daño.
La voz de su madre retumbó en la sala. Ellie alzó la vista y frunció el ceño. La mujer se acercaba a su hija sonriente, le acarició el rostro aunque la chica trataba de apartarse y colocó la camilla en posición vertical.
-¿Por qué haces esto madre? –Preguntó la muchacha con la voz teñida de rabia.
-La pregunta es, ¿por qué no? No hace mucho estabas orgullosa de mi trabajo.
-¡Me hicisteis creer que trabajabais en un hospital! Que estabais buscando una cura para las enfermedades.
-Y así es, buscamos la cura contra la debilidad humana. Los humanos somos las criaturas más indefensas de la naturaleza, más dependientes. Nuestro trabajo se basaba en encontrar la manera de fortalecer la especie, cariño.
-Mientes, ¡lo único que quieres es explotar un poder que no puedes controlar! –Su madre soltó una carcajada.
-¿Qué no puedo? –Pellizcó la mejilla de la chica.- ¿Cómo crees que conseguiste tus poderes? ¿Acaso crees que naciste con ellos? –Ellie frunció el ceño confundida.- Eres mi mayor experimento, todo esto… es por ti.
-¿C-cómo?
Los ojos de su madre miraron directamente a su hija. A pesar del aniñado rostro y del gran parecido que tenían ambas, las facciones de su madre escondían a una persona retorcida y cruel. Se acarició las puntas del cabello.
-Creo que es hora de que sepa para qué vino al mundo. –Aquella voz también le era conocida. Su padre, un hombre alto y robusto, con el cabello castaño claro, ojos marrones, gafas negras y vestido con una bata blanca sobre un atuendo formal, se acercaba a ellas. Llevaba en las manos una Tablet que tendió a la mujer.
-¿Papá? –La voz de Ellie sonó esperanzada. Siempre había tenido buena relación con su padre, tenía recuerdos tan buenos de él que le era imposible pensar que aquello también había sido idea suya.- Papá, por favor, dime que esto no es verdad. –El hombre alzó los ojos hacia su hija.
-No hay nada más real que esto Ellie. –Su voz era tranquila.- Después de estar cinco años experimentando, estudiando y analizando los genes de aquellos cuatro niños, extrajimos de cada uno el origen de su poder para aplicarlo a un cuerpo joven que aún estuviera desarrollándose para observar cómo se desenvuelve. Por ello, tu madre te tuvo a ti. –Hizo una pequeña pausa.- Cuando naciste te inyectamos los genes de uno de ellos, pero tu organismo pareció obviarlos. Por ello, a partir de tu cordón umbilical, hicimos tres clones tuyos, les introdujimos los genes de G-Host, Kevin y Jessica, y los sometimos a un crecimiento acelerado. Cuándo alcanzaron los quince años, las Hermanas habían desarrollado parte de sus poderes. Pensamos en dar un paso más, en crear otro clon que pudiera desarrollar dos poderes, pero con cada intento fracasábamos.
-Comprendimos que necesitábamos un cuerpo puro, es decir, un cuerpo original, no unas copias, para que los poderes pudieran asentarse y crecer con la fuerza del cuerpo. Y aunque los cuatro habían desaparecido, teníamos sus genes criogenizados, por lo que pudimos continuar con el experimento. –Le devolvió la Tablet a su marido, que salió de la sala rápidamente. Ellie movió las manos, tratando de soltarse.- Cuándo estábamos seguros de que funcionaría, tuvieron la brillante idea de llevarte con ellos. Fue nuestra ruina pero también una bendición. No sólo estuviste en contacto con la fuente de tu poder y aprendiste de él, sino que te enseñó a controlarlo y superarlo. Gracias a Steve, podemos poner el proyecto Pandora en funcionamiento.
-¿P-Pandora? –Susurró la muchacha, asustada. Comenzaron, entonces, a entrar varios médicos, con máquinas y utensilios. Ellie miraba a todos lados. Le sujetaron ambos brazos, le quitaron las correas de las muñecas para sustituirlas por cadenas. Éstas se ajustaron y clavaron en la piel de la muchacha.
-En la Antigua Grecia, el mundo estaba libre de todo mal. Los humanos vivían prósperamente, lejos del peligro y la muerte, que era vista como un dulce sueño que muchos esperaban. Sin embargo, los dioses cometieron el error de entregar a los humanos la caja cuyo contenido sería devastador. Les advirtieron de que nadie abriera esa caja, pero la curiosidad humana es fuerte. Pandora, una mujer griega casada con un titán, sucumbió al deseo de abrirla y esparció por el mundo el mal, la oscuridad, las enfermedades y la muerte. –En las muñecas de la muchacha se clavaron unos aguijones.
-Las máquinas de drenaje están a punto, señora, preparadas para actuar por si algo sale mal.
-¿Qué vais a hacer conmigo? –La voz de la muchacha temblaba. Las lágrimas se acumulaban en sus ojos. Notó salir la sangre de allí dónde se clavaban los aguijones. Tragó saliva. Su madre se fue separando mientras su padre se acercaba con las manos enguantadas y una jeringuilla.
-Hoy, más de dos mil años después, la leyenda se vuelve realidad. La Caja de Pandora volverá a ser abierta y esta vez, la controlaremos.
Ellie comenzó a chillar hasta que la garganta empezó a picarle. La aguja le raspó la piel antes de clavarse en una de las venas de su brazo derecho. El líquido comenzó a entrar en su organismo. Cuándo tocó su sangre, sintió que le abrasaba. El fuego recorría su cuerpo. Apareció en su pecho una presión que le impedía respirar con normalidad, al inhalar, los pulmones le ardían con fuerza. Pegó la cabeza a la camilla y fijó sus ojos en el techo de la sala antes de cerrarlos con fuerza. Mantenía el cuerpo rígido aunque gritaba ensordecedoramente.
Todos los que estaban a su alrededor se separaron, maravillados. Sus padres se mantenían juntos, el único sentimiento que sus rostros transmitían era el orgullo de haber hecho un buen trabajo, de conseguir el objetivo que llevaban tiempo persiguiendo. Su madre le abrazó, sonriente. Sin embargo, su padre, entrecerró los ojos para observar la reacción del cuerpo de su hija. En su rostro apareció una sonrisa cuando pudo vislumbrar la palabra “Pandora” en la frente de Ellie.
Los minutos parecían horas, la sala estaba expectante. El cuerpo de la pequeña ilusionista comenzó a convulsionar después de que cesaran sus gritos. Los movimientos eran violentos, tanto que asustaron a los médicos de la sala, quienes no sabían qué hacer. Su padre dio un paso hacia delante pero su mujer le agarró con fuerza para impedirle avanzar.
De pronto, Ellie se quedó quieta, con la cabeza agachada. Su respiración comenzaba a volverse normal, su pecho subía y bajaba lentamente.
-Soltadla. –Dijo su madre autoritariamente. Los médicos se acercaron, quitaron las cadenas y retiraron la máquina de drenaje. Ellie se separó de la camilla, aún con los ojos cerrados, y se quedó quieta unos segundos. Su madre se soltó de su marido y dio un paso hacia ella.- ¿Ellie? –Susurró.- Ven aquí cariño, dame un abrazo. –Su voz era dulce. La muchacha arrastró los pies hacia ella y dejó que la abrazara. Apoyó la barbilla en su hombro y rodeó la cintura de su madre con los brazos.
-¿Ellie? –Preguntó su padre, mirando fijamente a su hija, quien abría lentamente los ojos. Su expresión, ya intranquila desde que la había visto convulsionar, transmitió verdadero pavor al contemplar los plateados ojos de su pequeña y la siniestra sonrisa que esbozaba.

El agua del tanque comenzó a bajar, su cuerpo sintió frío y sus piernas flaquearon. Le quitaron los tubos que le permitían respirar y cogieron su cuerpo con cierta delicadeza. Lo llevaron a una de las camillas que había en la sala y lo sentaron para que comenzara a volver en sí. Entre todos, buscaron ropa con la que vestirle para cubrir su cuerpo. Cuando el muchacho abrió los ojos, Jessica y Kevin esbozaron una sonrisa.
-Bienvenido al mundo, Steve.
-¿Chicos? –Susurró, pasándose una mano por el rostro para despejarse.- ¿Estáis a salvo? ¿Todos? –Pasó la mirada por sus compañeros, pero en seguida frunció el ceño.- ¿Dónde está Ellie? –A pesar de que estaba débil, se levantó de la camilla y miró alrededor.- ¿Dónde? –Se giró y observó cómo Jess y Kev le apartaban la mirada. Sólo G-Host, quién se mantenía apartado, le miraba fijamente. Steve se acercó a él y le agarró de la camiseta.- Tú lo sabes. -El oráculo se mantuvo en silencio, no le miraba con dureza, sino culpabilidad. Apartó la mirada. Steve le sacudió varias veces- ¡Dímelo! –Gritó.- ¿¡Dónde está!?
Kevin y Jessica le separaron de él antes de que se pusiera violento.
-¡Relájate!
-¡Cabrón! ¡Dime dónde está! ¿¡Dónde está Ellie!? –Gritó rabioso.
-Ya no es Ellie.

Comentarios

  1. ¡Hola! he leído un poco por encima y me ha gustado así que voy a mirar la primera parte ^^
    Un beso, me quedo por el blog, tienes una nueva seguidora :)

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    Respuestas
    1. ¡Me alegra que te haya gustado! Gracias por seguirme.
      Un beso enorme y deseo que el resto de mi contenido te agrade :)

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