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Y.U.R.G.S. -P.14-

Guniver había caído. Katarina e Isgar habían fallecido y ya sólo quedaba un heredero sin trono. La vuelta de Asch desde la batalla había sido hace un mes y el príncipe todavía se estaba recuperando de las heridas y moratones que había sufrido aunque ya no hacía falta que se mantuviese en la enfermería el día entero. La situación actual ponía nervioso a todo el reino, especialmente al rey, quien aguantaba demasiado estrés y no se dejaba ver demasiado por el castillo.
Asch se encontraba en sus aposentos, sentado delante de la ventana mirando el vendaje de su brazo izquierdo cuando llamaron suavemente a la puerta. Esta fue abierta y Shenia apareció en el umbral con una bandeja de plata en las manos en la que había un plato hondo y una garrafa de agua, además de unas toallas.  La princesa lo dejó todo sobre la cama y miró hacia el heredero. A pesar de su mal comportamiento, seguía siendo amable y se preocupaba de su estado.
-Pensé que necesitarías... -Comenzó a decir.
-No te lo he pedido -Asch se dio la vuelta, se levantó y la miró de mala manera- Tampoco te he dado permiso para que entres en mi aposento.
Shenia frunció el ceño ante la actitud de Asch, sin embargo, lo pasó por alto- Yo no estuve en Nindrez, no sé lo que pasó, pero algo ocurrió que te ha hecho cambiar -Se acercó un paso a él, mientras que este no apartaba la mirada de ella- Cuéntamelo, quiero ayudarte, sino... -Suspiró- Haré que mi padre cancele la boda, no quiero casarme contigo si eres así.

Los ojos de Asch brillaron, su rostro enrojeció levemente, agarró a Shenia del brazo y le apretó hasta que esta soltó un quejido- Tu no estuviste, así que cállate. -Acercó su rostro contrariado al de la chica- Y ni se te ocurra decir que no quieres casarte.
Shenia trató de soltarse- ¿Acaso mi opinión no te importa?
¡No! -Le gritó enfadado.- Nunca me importó, al igual que tu, nunca has sido importante para mi. Eres un mero obstáculo en mi camino de ser rey con el que tengo que casarme. -Apretó fuerte su brazo. Shenia le miraba llorosa y pálida- Así que me convertiras en rey.
El chico la soltó bruscamente haciendo que casi perdiese el equilibrio. La princesa se sujetó a la madera de la cama y respiró hondo, dejando que las lágrimas cayesen por sus mejillas. Alzó la vista para mirarle y se colocó la mano en el pecho.
-Yo te amaba Asch...
-Yo a ti no. -Cortó el humano.
La chica cerró los puños- Te odio -Susurró y se lanzó contra él, propinándole un fuerte puñetazo en la cara. Tras eso, salió corriendo al pasillo llorando con fuerza. Asch, sorprendido y furioso por el ataque, fue detrás de ella y la agarró, tirandola al suelo.
-¡Puta! -Se colocó sobre ella y empezó a darla golpes mientras ella gritaba.
Drank y Glaiss aparecieron por el pasillo charlando entre ellos cuando el jaleo les llamó la atención.
-¡Princesa! -Gritaron a coro y salieron hacia allí. Drank apartó a Asch de ella mientras Glaiss la ayudaba a levantarse y la abrazaba para consolarla, ya que temblaba de miedo. Asch y el heredero nephilim comenzaron a pelear pero el humano, que parecía superarle en el arte de la lucha, le había partido el labio y la nariz de dos golpes. Ante aquello, Glaiss se metió en medio para separarles mientras Shenia chillaba histérica.
-¡¡Basta!! ¡¡Parad!! -Abrumada por la situación, cogió su falda y salió corriendo a su dormitorio.
Glaiss consiguió apartar a Asch de Drank mientras este escupía sangre. Ambos miraron al humano con el mismo rostro crispado de ira.
-¡¿Qué hacías?! ¡¿Acaso no sabes que es tu prometida!? -Gritó Drank limpiándose la boca de sangre.
-No te metas donde no te llaman o te haré sangrar más de lo que ya lo haces.
Glaiss empujó a Asch con fuerza- ¡Vuelve ha acercarte a ella y te mato! ¡Ni la mires! ¡Olvídate de ella! -Le fulminó con la mirada, se dio la vuelta y se fue, seguido de Drank, hecho una furia.
Las semanas pasaban y los encuentros entre Asch y Shenia eran escasos, y los pocos que tenían era cuando Glaiss la acompañaba. Desde aquel incidente, el elfo no se apartaba de su lado y menos ahora que Drank había partido hacia su reino por asuntos personales.
Ambos herederos habían sido avisados sobre una repentina enfermedad en el rey Jarven y acudieron rápidamente hacia sus aposentos. Glaiss y la princesa entraron en la sala, ella se fue rápidamente junto a su padre para cogerle la mano mientras que el elfo se quedó a los pies de la cama. Asch se encontraba en el apoyado en el umbral de la puerta.
Shenia miraba a su padre preocupada mientras Anri, su madre, le acariciaba la frente. La princesa se dirigió al galeno.- ¿Qué le ocurre?
-No lo sé, ha sido una enfermedad repentina segursmente causada por el estrés, sin embargo, aún no he podido darle un remedio pues no me da permiso para hacerle pruebas.
La princesa miró a su padre y le apretó la mano- Padre, padre, despierte. -Jarven abrió lentamente los ojos- Padre, ¿hay algo que pueda hacer para haceros sentir mejor?
El rey asintió levemente mientras se formaba una sonrisa en los labios de la chica- La boda... Será adelantada. En tres días estarás casada con el príncipe Asch.
-Padre... -Susurró negando con la cabeza y soltando su mano- No...
-Sí, y se hará lo que yo diga.
Shenia cerró los ojos durante un segundo para aclarar ideas. Se levantó y fue a la puerta, pasando por al lado de Asch, quien tenía una satisfactoria sonrisa en los labios, sin dirigirle la palabra y sin mirarle.
-¡Shenia! -Glaiss fue detrás de ella.- ¡Vuelve! -El elfo le paró a mitad del pasillo, ella peleó para soltarse de sus brazos pero al no conseguirlo, se rindió a su abrazo.
-No quiero...
-Lo sé. Él piensa que hace lo correcto porque estás enamorada de él.
-¡No! -Le miró llorosa- Él no es el Asch del que estoy enamorada, no sé que le ha pasado, pero no quiero casarme con él.
-Pues tienes que hacerlo -Asch apareció por el pasillo y se cruzó de brazos. Glaiss puso detrás suya a la princesa- Vaya, que protector. ¿A que se debe, Glaiss? ¿Pena? ¿Deber? -Hizo una pausa- ¿Amor? Me parece que alguien aqui querría ocupar mi puesto.
-¡Amistad! Para mí es mucho más importante que la fama o el poder, no me corrompe la mente y hace que me aleje de la gente que me quiere... -Le miró de arriba abajo de mala manera- No como a ti. -La conversación acabó con esa última frase. Glaiss y Shenia se marcharon corriendo dejándole solo en el pasillo.
Las cadenas de la celda habían sido arrancadas de la pared y ahora estaban en el suelo de piedra abiertas para dejar libre a su prisionero. En el centro de la estancia se encontraba una pequeña criatura que miraba fijamente hacia un lugar. Este era del tamaño de un niño de no más de un año, peludo y con una gran cola. Tenía unas manitas pequeñas pero ágiles, sus dientecillos sobresalían de la boca y unas pequeñas gafas descansaban sobre su nariz y por las que veían sus ojos saltones de color azul.
-¿Sabes? Te has perdido muchas cosas mientras estabas aquí metido. Creí que tu eras mucho mejor como para acabar en un lugar como este. -Hizo una pequeña pausa antes de continuar- Guniver ha caído. El rey Isgar falleció por un extraña enfermedad que le vino de repente mientras que lady Katarina murió en la toma de Guniver por parte de los Xerxs. Han sido unas pérdidas importantes para el reino -El peludo individuo paseó por la celda- La boda de Shenia con el príncipe Asch ha sido adelantada, en tres días estarán felizmente casados...
En la esquina más oscura se tensaron unos hombros. Una figura alta estaba de espaldas a la criatura, en completo silencio, pero al parecer el último comentario si había hecho mella en él. Cuando se colocó la capucha sobre la cabeza para ocultarse el rostro, se giró y cogió las cadenas del suelo para enrollarlas en sus manos. Una vez hecho eso, se dirigió a la puerta.
-Vamos Amadeus, tenemos cosas que hacer... -La criatura peluda comenzó a corretear detrás del individio sin decir nada.

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