Entrada destacada

Y.U.R.G.S. -Epílogo-

Dos años después.
Los pasos resonaban en todo aquel desierto pasillo como si una legión de soldados estuviera dentro del castillo. La luna se alzaba en el cielo, resplandeciendo y brindando una fría luz a todo el reino. Hacía buena temperatura en el exterior, pues se acercaba el verano, a pesar de que un molesto viento se había levantado desde el anochecer y había arremetido contra la piedra del castillo. Se oyó un grito. De nuevo comenzaron los pasos nerviosos, recorriendo el pasillo mientas el silbido del aire trataba de amortiguar aquel sonido. Aquella persona estaba alterada, movía las manos continuamente y murmuraba cosas inteligibles por lo bajo, como hablando un idioma extraño para sí misma. Cinco segundos más tarde, se volvió a quedar parada frente a las puertas dobles de madera que estaban flanqueadas por dos grandes antorchas de piedra. El nerviosismo le hacía sudar más que el calor que desprendía el propio fuego. Un segundo alarido de dolor llegó hasta sus oídos.

Niñatos de ahora

Supongo que no soy la única que se ha fijado en que los niños de las generaciones posteriores a nosotros se han vuelto, como decirlo... Irritantes. La verdad es que a mi me da la impresión de que cada año son más ruidosos y repelentes.
Yo me acuerdo el año que entré en el instituto eramos algo burros y ruidosos pero sentíamos respeto por las cosas comunes que teníamos en clase (No todos, siempre hay alguna gentuza que destroza mesas, sillas, etc.) y además, ni se nos pasaba por la cabeza acercarnos a los mayores, cada uno tenía su pasillo y no nos movíamos de allí a no ser que tuviésemos que ir a otro aula. Les teníamos respeto y cuando pasaban a nuestro lado, nos apartábamos un poco para no entorpecerles porque 'eran los mayores y no se les podía hablar ni tocar', cosas como esta decíamos. 
Pero claro, las cosas cambian, aparecen nuevas especies de trogloditas llamados canis y chonis, y las generaciones cambian.

Ahora lo que yo me encuentro son chavales enanos de primero, que se creen los mejores del mundo y los dueños de todo el instituto, sin embargo la mayoría de ellos son simple niños que poco a poco serán tumores de esta sociedad. Van por los pasillos como cabras, saltando, gritando y empujando a todo aquel que les entorpece el camino. Por favor, menudos niños, dan ganas de estamparles las cabezas contra la pared, es que además de ser unos irritantes niñatos, son irrespetuosos, no paran de insultar a todo el mundo y si les tratas de apartar con educación ellos te insultan y te empujan. ¡Dios que niños! ¿Cómo puede ser que chavales de doce años falten al respeto, no sólo a los estudiantes de Bachillerato, sino también a los profesores? No, en serio, yo no lo entiendo. Y encima ahora, las niñachonis estas que se creen "las más cool", no paran de mirarte mal por cualquier cosa. ¡Incluso fuera del instituto! El otro día fuimos unos amigas mías y yo al Pans and Company para cenar algo y eso, estábamos en el mostrador esperando a que nos  cogiesen el pedido cuando me encuentro con un grupo de niñatas de no más de once años, vestidas como cutres furcias, montando barullo, cuando, sin venir a cuento, se me quedan mirando con una cara. Cuando me di cuenta de ello, me quedé mirando a una de ella con cara de ser capaz de matarla, ella bajó la cabeza y se dio la vuelta.
Puede que los niños sean repelentes, irritantes, ruidosos e irrespetuosos, pero está comprobado que si te acercas a ellos/as y les plantas cara, se irán con el rabo entre las piernas y la vena de motivados y sobrados que tienen se esfumará como por arte de magia. No son capaces de enfrentarse a nada, así que si pillo a alguien haciéndolo, se enterará.
Gracias por leer y espero que os haya gustado.

Comentarios

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...